Por ©2015, Ana Patricia Carbajal Córdova
(Capítulo 2.1.2 de la Tésis de Maestría “El coro como herramienta de cohesión social aplicado en el Programa Coral Universitario, UNAM”, Universidad Autónoma de Coahulia. México 2015.)

“Cantar es derramarse en gotas de aire, en hilos de aire, temblar.”
Jaime Sabines

La voz humana es uno de los instrumentos más ricos y versátiles que existen. De acuerdo con el musicólogo Paul Henry Lang, cantar es uno de los actos primordiales del hombre, una experiencia directa de su cuerpo y la expresión inmediata de sus emociones. Cantar ha ocupado una posición primordial en los ritos de infinidad de religiones y otras procedencias. La gente cantaba –dice Lang– incluso sin palabras, porque cantaba lo que era difícil de expresar con ellas. El autor se refiere a la música como la voz misma de lo indecible. La música asciende y desciende como las olas, nos saca a flote y nos limpia, nos renueva y nos da la oportunidad de expresarnos. (Lang, 1998: 221)

En el libro El director de coro, de Gallo, Graetzer, Nardi y Russo, leemos:

“El hombre, ser social por naturaleza, ha experimentado desde muy temprano la necesidad de expresar sus estados anímicos de asombro y angustia que despertaban los fenómenos naturales del Universo, con su carga de magia y misterio, y los hechos cotidianos de su vida de relación, acudiendo al instrumento más natural y accesible que disponía, su propia voz.” (Gallo, Graetzer, Nardi, & Russo, 1979: 9)

Este medio expresivo, multiplicado en las gargantas del clan o la tribu en forma colectiva, surgió espontáneamente como un lenguaje musical que tuvo su origen en las primeras asambleas civiles o religiosas de la antigüedad, cuando los hombres se agruparon con el objeto de satisfacer su “apepetitus societatis”, manifestándose en forma de letanías , que eran repetidas en coro, originadas si duda por hechos de interés colectivo, religiosos o profanos […] En todos los tiempos el canto coral ha constituido una de las manifestaciones artísticas más accesible a los distintos grupos sociales. Desde la invocaciones y letanías monódicas de las sociedades primitivas, pasando por la religiosa austeridad del canto gregoriano y la época más rica de la polifonía vocal, hasta llegar a las experiencias de la música contemporánea, ha cumplido siempre –con diferente intensidad según las épocas-, con su destino de conmover las raíces más profundas del espíritu humano, apelando a sus creencias religiosas, a sus sentimientos y emociones más puras, y exaltando por fin la alegría de vivir en todas sus facetas, característica ya descubierta por Platón cuando lo definiera acertadamente como: “el arte que, regulando la voz, llega hasta el alma y le inspira el gusto a la virtud (…)” (Gallo, Graetzer, Nardi, & Russo, 1979: 9)

La voz se utiliza como medio expresivo desde la antigüedad. La acción de cantar es el gesto musical más inmediato y un medio muy adecuado para destacar las condiciones que el ser humano posee. La voz es el medio primordial por el que los seres humanos nos comunicamos y es gracias a la voz hablada que logramos conocemos e identificamos. Es tan singular en cada persona, que podemos conocer incluso estados de ánimo del parlante poniendo atención a su entonación e intención. De hecho, muchos instrumentos se han creado tratando de imitar la riqueza sonora de la voz. El canto educa, afina, libera y da fuerza.

El canto es una actividad intrínsecamente humana. Prácticamente todo aquel que puede hablar, puede cantar. Cuando una persona aprende a cantar con otros desarrolla cualidades que le serán de utilidad para su vida cotidiana así como para su vida comunitaria, ya que el canto le abrirá posibilidades expresivas y de sensibilización de una forma directa y natural al ser el instrumento su propia voz, esa voz que proporciona gozo al darnos identidad y convertirse en el instrumento que expresa ideas y emociones.

Además de enriquecer la formación integral de los individuos, el canto es una actividad musical que tiene la particularidad de expresar sentimientos, recuerdos, estados de ánimo e ideas al oyente; no exige instrumento alguno y utiliza simplemente la voz como prolongación del lenguaje.

Podemos enunciar diversas formas de acercarse a la música, tanto auditiva como interpretativamente. En este trabajo se busca fundamentar y promover el acercamiento al arte musical por medio del canto coral, tomando en cuenta que esta práctica involucra grupos de personas; por lo cual, además de reducir costos, fortalece habilidades sociales. Los especialistas argentinos enfatizan que la actividad coral en el mundo se ha multiplicado por su importancia como parte del acervo cultural de los pueblos.

La continua expansión de la actividad coral en el mundo, especialmente en los países europeos en donde cada ciudad por pequeña que sea se enorgullece de poseer un coro, es un síntoma evidente de la importancia que revista dicha práctica en el acervo cultural de los pueblos. (Gallo, Graetzer, Nardi, & Russo, 1979: 9)

Para darle una orientación humanista a la educación es necesario incluir la formación de valores en la práctica artística. La participación activa de los estudiantes propicia la consolidación de derechos humanos como la libertad, la seguridad y el sentido de pertenencia. Un efecto de la práctica coral es la mejora del bienestar individual, psicológico y social, que en consecuencia, repercute directamente en el bienestar común. La práctica de la música coral es un excelente medio para mostrar principios y valores complementarios, no menos importantes que los de carácter material o económico que son los que se desarrollan con más frecuencia.

Un coro, literalmente, es un conjunto de personas que cantan juntas. Cantar con otros es un acto colectivo que se ha realizado desde la antigüedad con fines rituales, sociales y de goce estético. Un ensamble coral nos da la oportunidad de fusionar nuestra voz y crear armonía, conjuntamente con otros, para irradiar nuestro entorno con arte.

El director de coros español Miguel Ángel Jaraba sostiene que

La belleza que encierra el mundo sonoro de los coros es algo tan sugerente y emocionante, que nadie con posibilidades debería desconocer. Por si esto fuera poco, la particularidad del canto colectivo adquiere una dimensión solidaria que le confiere unas connotaciones muy especiales: la diversidad ideológica, social y cultural de los componentes de un coro, no sólo puede discurrir en perfecta armonía, sino que es un motivo más de enriquecimiento, muy difícil de lograr en otros órdenes de la vida. (Jaraba, 1989: 16)

La práctica de la música coral incluida en la educación superior ofrece la oportunidad de alcanzar aprendizajes significativos; es un medio de expresión y creación que requiere disciplina, técnica y esfuerzo individual en beneficio del conjunto.

Para concluir este capítulo se cita una reflexión del profesor de música Guy Maneveau:

El coro es el menos caro de los instrumentos colectivos y su fuerza reside en la unión de las capacidades individuales, es el instrumento armónico por excelencia que nos sitúa en el corazón de la armonía. Es, pues, un instrumento pedagógico privilegiado y de absoluto primer orden […] hay que enseñar y aprender a escuchar para oír y entender la música, pero es también enseñando a escucharla y entenderla como se cultivan las capacidades de escucha en general […]. Enseñar a escuchar es una tarea que sobrepasa la finalidad artística para situarse a un nivel de una ampliación y extensión de las relaciones humanas. Oír música es en primer lugar oír al mundo, es decir, oír y escuchar al otro. Enseñar a escuchar plenamente la música puede llevar a una mejor comunicación con nuestros semejantes. (Maneveau, 1993 : 268, 271, 281)